martes, 10 de abril de 2012

Ella.

Segunda Parte: Your dirty wings
Aquel suelo era todo de nubes y al lado de una gran puerta de oro estaba un atril con un hombre de largas barbas con una gran mata de pelo todo de color blanco, y bigote. Tenía un libro enorme encima del atril, abierto por las últimas páginas. Era San Pedro, que levantó su vieja vista hacia nosotros y después miró al libro de nuevo, y nos volvió a mirar.
-Hijos míos, enconmedaos, ya estáis en un lugar seguro, parece que hace poco que perecisteis pues no estáis en el Gran Libro. ¿Cómo os llamáis? ¿Y porque moristeis? Sé que es duro decíroslo en este momento, pero cuanto antes entréis al paraíso del Señor, antes podréis estar tranquilos.-
-Yo señor…-Arlette tenía la voz llorosa y le caía alguna lagrimilla que otra- Morí combatiendo…Y me llamo Arlette…
-Yo...yo...tenía cáncer…y me...me llamo...David-eran todos unos perfectos actores
-Yo…esto…no sé por que estoy muerta…me llamo Danielle…- era lo más verdadero que podría haber dicho. Sólo quedaba Peter un tanto alejado de todos nosotros…
-Soldado rango B, fallecido en Israel. Peter.- ¿Era verdad o mentira? No podría decirlo con seguridad, aun que pareciera un chico relavitamente moderno parecía tener más años… San Pedro nos miró convencidos y escribió en su libro.
-Podéis pasar hijos míos- Extendió su mano blanca hacia la puerta de oro que se abrió con una musical celestial. Entramos dentro y como nos había dicho el demonio, aquello era horriblemente perfecto. Ángeles pululando por el lugar, las personas…todos vestían túnicas blancas y los ángeles aquellas alas blancas… De repente, uno de esos angelitos se plantó ante nosotros y nos dirigió a un conjunto de nubes, ¿se supone que eso era una habitación? Nos dieron unas túnicas blancas que ninguno se puso, nos miraron con mala cara y se fueron de nuestro conjunto de nubes, ya que no era una habitación propiamente dicha. Nos sentamos en las nubes, y esperamos a que alguien viniera a vernos. Aparecieron algunos ángeles a los que no miramos, y a las personas intentamos hablarles, pero resultó que la mayoría no hablaba nuestro idioma. Por suerte Peter se dignó a ayudarnos hablando en francés e inglés. David hablaba italiano y yo únicamente el castellano, Arlette también hablaba inglés con mayor fluidez que Peter así que, ellos hicieron casi todo el trabajo. Sin embargo, entre nosotros apenas hablábamos. No teníamos de qué. Yo me sentía fuera de lugar al no poder hacer nada, las personas que hablaban español eran escasas y apenas aparecían y yo no es que me desenvolviera demasiado bien, y no conseguía convencerlos. El caso es que nuestros intentos llegaron a voces mayores, los Arcángeles, decían que si no dejábamos de decir lo que decíamos nos echarían o nos castigarían, sin embargo, ahora pasábamos de los fieles a los ángeles menores. Ya que los fieles se transmitían unos a otros nuestras palabras. Los ángeles fueron muy difíciles de convencer, lo cierto es que únicamente dos o tres que a su vez convencieron a otros dos o tres fueron lo máximo que conseguimos. Sin embargo, esa pequeña mole de ángeles era más pesada que todos los feligreses juntos. Los arcángeles creían que los ángeles menores conquistarían de nuevo a los fieles, pero no fue así. Pasito a pasito muy lentamente, los ángeles se sumaban a nuestras filas, algunos decían que podríamos convencer a los arcángeles, que no eran tan duros de mollera…Sin embargo yo sabía que no todo iría tan sobre ruedas, que algo acabaría por pasar. Y pasó. Un día estábamos todos reunidos, y faltaban Arlette y Peter. Se notaba que a él le gustaba pero que ella no le hacía ni caso, ese día vimos corriendo a Arlette llorando y más lejos a Peter. No podíamos oír lo que decían, sin embargo estaba claro que discutían. Él la agarraba por las muñecas mientras ella se rebelaba, le decía algo y apartaba la cara intentando liberarse, pero él era más fuerte. Acercaba su rostro al de ella y otra vez lo mismo. Al final Arlette le dio una patada y salió de allí corriendo, mientras Peter la veía alejarse. Pensé en ir con ella, en preguntarle que había pasado, en consolarla…Lo pensé y lo quise hacer, mas no me moví de mi nube en mucho tiempo. Al rato miré a David a mi lado y le pregunté.
-Tú también lo has visto. ¿Tienes una ligera idea de que ha pasado?- No estaba muy esperanzada pero aún así contestó:
-No creo que…Apenas he hablado con ellos y por lo que sé entre los dos no había nada, pero claro ellos dos tienen mas de doscientos años de edad, pueden haber pasado muchas cosas…-
Eso me hizo reflexionar, si los dos habían tenido algo en el pasado y por eso Peter la seguía queriendo… Todo empezaría a encajar. Sin embargo sólo tenía conjeturas y nada real. Entonces tenía que probarlo. Me levanté y busqué a Arlette por todas partes, la encontré en la zona más peligrosa cerca de un borde que separaba el Cielo con el Limbo. Me acerqué a ella y la abracé lloró largo rato en mis brazos hasta que por fin pudo hablar.
“En una lucha interminable donde matábamos gente por doquier nos mataron a nosotros, y fue entonces cuando caímos en el Infierno. No teníamos tiempo para los dos, sólo sufrimiento y trabajo. Acabé por odiar todo lo que aquel sitio contenía, hasta mi propia existencia, las palabras de esperanza o de cariño, no me servían. Y él era cada vez más tosco conmigo, excepto cuando de repente me plantaba un beso o una caricia…Sin embargo yo ya no sentía nada, no podía aguantar sus cambios repentinos… Y con el paso del los siglos dejé…dejé de amarle. Y ahora que este sitio me devuelve la esperanza, sigo sin tener aquel amor por Peter. Él sigue tan cambiante y arisco y yo…no lo soporto. Aun que el amor esté presente en sus ojos cuando me mira, yo no lo siento…”
Después de su confesión la abracé fuertemente, y aguardé unos minutos a que se calmara mientras le susurraba:
-Shh, tranquila…Todo irá bien…-
Y al cabo de unos segundos me miró con sus ojos violeta, pronto me di cuenta de que estaba mirando por encima de mí, a alguien que estaba detrás de nosotras. Me di la vuelta y ahí estaba él, mirándonos enfurecido, mientras que yo intentaba proteger inútilmente a Arlette, ya que, ni yo podría superar la fuerza de Peter ni ella necesitaba mi protección. De un empujón él me apartó y vi como ambos se miraban con ojos de enamorado y oí sus susurros encandilados…
-Yo te quiero pase lo que pase-
-Lo sé y eso es lo más duro de todo.-
-Pero, ¿tú me quieres?-
-Ahora mismo no lo sé…- Después de eso sólo pude contemplar en la distancia como los labios se unían formando uno solo… Por que de repente me di cuenta de que estaba cayendo. Que ya no estaba encima de las nubes. Miré hacia abajo, cosa que no debí hacer, y me encontré cayendo del Cielo, de vuelta al Limbo. Todo iba demasiado despacio. Mi caída, los besos apasionados de Peter y Arlette, y una ligera humedad en mis pómulos… ¿estaba llorando? Toqué mis ojos secos y en la lejanía vi a David inclinado en el borde de las nubes, gritando…Pero no le oía, estaba sorda, muda y vacía. Deseé que el saltara a buscarme, pero sabía que solo nos esperaría desolación para los dos. Cerré los ojos por un instante y cuando los volví a abrir alguien me estaba abrazando, me elevaba y volvía al Cielo. Era un ángel. Y lo recordaba, estaba en muchas de nuestras reuniones y siempre estaba atento aunque nunca decía nada. Llegamos de vuelta al Cielo, me tumbó en el suelo y después sólo recuerdo volver a estar en nuestro conjunto de nubes…Parpadeé varias veces hasta que todo dejó de ser borroso, intenté incorporarme pero caí de nuevo encima de la nube. Alguien vino corriendo hacia mí y me cogió el rostro entre las manos, distinguí a David, sonriente y alegre, me dio un beso en la frente y se puso a exclamar, mientras me abrazaba y me besaba el pelo. Yo no entendía nada, ¿a que venía tanto júbilo? Más gente se acercó y esa gente también estalló de alegría. Agarré la camisa de David y acerqué su oído a mi boca para que pudiera oírme:
-¿Qué ha pasado?- balbuceé con voz ronca
-Oh, ¿no recuerdas nada?-dijo con voz tierna- Casi vas a parar de nuevo al Limbo pero un ángel te salvo, pero...caíste inconsciente, y ahora ¡has despertado!- Su explicación trajo a mi memoria todos los recuerdos de aquel día, pasaron rápidos por mi mente, parpadeé varias veces para aclarar mis ideas y entonces me erguí gracias a la ayuda de David y pude contemplar todo el gentío que había, humanos y ángeles felices, no distinguía a nadie conocido y entonces el recuerdo de Peter y Arlette besándose apareció en mi mente como un golpe. Con la voz más aclarada, pregunté:
-¿Y Peter y Arlette?-
-Pues…No estoy muy seguro, pero volverán, aún no hemos acabado nuestra misión.- Me sonrió de nuevo y pasó a contarme todo lo que había ocurrido mientras estaba inconsciente. La mayoría eran buenas noticias, había más ángeles y más humanos en nuestras filas y los Arcángeles nos temían, éramos más que ellos. Resultó que algún arcángel se había reunido con uno de los nuestros para que le explicara con más detalle y había sido convencido. Pero yo tengo mis propios pensamientos acerca de todo esto. Entiendo que los humanos crean en nuestra causa y la defiendan, pero pienso que los ángeles y arcángeles sólo quieren poder, destronar al Dios todo poderoso como su Señor y hacerse con el poder, si no, no tiene lógica. Se supone que los ángeles y arcángeles son los fieles servidores de Dios, él les ha dado la vida, es su padre. ¿Por qué iban a querer destruir su vida? Todo en lo que ellos viven es la religión, y nosotros pretendemos aplacarla, ya que, ésta religión no es ni más ni menos que puramente machista, homófona, clasista y estúpida. Entonces, ¿pensarán esto los ángeles? ¿Creerán que su vida es estúpida, que todo lo que creen es estúpido? Lo dudo mucho. Por eso tendremos que andarnos con pies de plomo para que no consigan lo que quieren, hacerse con el poder. Al fin y al cabo, ángeles o demonios, todos quieren ser los más importantes.

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